La clave
para equilibrar su deseo de estar en paz con su necesidad de triunfar, de
sentirse realizado y de ganarse la vida radica en reconocer que el estrés no
existe: solo hay personas con pensamientos estresantes. Es así de sencillo. Cuando
uno cambia su forma de procesar el mundo, ese mismo mundo cambia.
El estrés es un trabajo interno. No puede usted llenar un
recipiente con él porque la tensión no es algo físico ni un objeto. No hay nada
que usted pueda señalar y decir: “¡Ahí está, eso es estrés!”. No existe en esa
forma. Sin embargo ciento doce millones
de personas en Estados Unidos toman medicación para los síntomas relacionados
con el estrés, que incluyen fatiga, palpitaciones, indigestión, diarrea,
estreñimiento, nerviosismo, comer en exceso, picores, morderse las uñas,
pérdida del apetito, insomnio, ansiedad, irritabilidad, pánico, cambios de
humor, lapsos de memoria, incapacidad para concentrarse, úlceras, comportamiento
obsesivo compulsivo, angustia…y así sucesivamente una lista inacabable. Y todos
están causados por algo que no existe en el mundo físico
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